El segundo trimestre de embarazo suele ser el periodo más cómodo para muchas mujeres. Tras las molestias habituales del primer trimestre, como náuseas o cansancio, la embarazada comienza a experimentar cambios físicos más evidentes relacionados con el crecimiento del abdomen y la adaptación postural del cuerpo.
Durante esta etapa es frecuente que aumente la curvatura lumbar, que el diafragma reduzca ligeramente su movilidad y que aparezcan molestias como dolor lumbar, pesadez en las piernas, calambres o sensación de hinchazón.
En este contexto, el ejercicio terapéutico adaptado al embarazo, como el método Pilates, puede ser una herramienta muy útil para mejorar el bienestar de la embarazada. Entre sus beneficios destacan:
• prevención de lumbalgias
• mejora del control postural
• reducción de la hinchazón y la pesadez en las piernas
• trabajo coordinado de suelo pélvico y musculatura abdominal profunda • mejora de la movilidad y la respiración

El objetivo es mantener activo el complejo abdomino-lumbo-pélvico, ayudando a sostener el aumento de volumen abdominal y contribuyendo a prevenir la diástasis abdominal.
A partir de la semana 20 de gestación, muchas mujeres comienzan o retoman la actividad física durante el embarazo, siempre bajo la autorización de su obstetra. El Pilates adaptado al embarazo puede combinarse con otras actividades de carácter más dinámico, como el ejercicio en piscina o el trabajo cardiovascular moderado.
A continuación presentamos un caso clínico real que ilustra cómo se puede aplicar el método Pilates durante el segundo trimestre de embarazo.
Presentación del caso
Mujer de 32 años, primípara, que acude a valoración para iniciar actividad física durante el embarazo en la semana 17 de gestación. La fecha prevista de parto es en diciembre.
Durante el primer trimestre tuvo que guardar reposo debido a la presencia de un hematoma endometrial, y presenta una placenta situada en una posición ligeramente anterior.
Además, el embarazo está siendo monitorizado de forma exhaustiva debido a la presencia de arteria umbilical única, realizándose controles ecográficos frecuentes y un estudio del cariotipo fetal para descartar anomalías cromosómicas.
Tras obtener resultados favorables en las pruebas médicas, su ginecólogo autoriza la práctica de Pilates y ejercicio cardiovascular moderado de forma regular.
Antecedentes personales:
• aborto previo en el mismo año
• sin antecedentes de lesiones ni cirugías
Objetivos de la paciente:
• prevenir molestias durante el embarazo
• mejorar su condición física
• comenzar una preparación física temprana para el parto

Exploración física inicial
Durante la valoración realizamos un examen de percepción corporal y análisis postural.
La paciente refiere diferencias en el apoyo de los pies, apoyando un pie en el borde lateral y el otro más hacia la zona interna. También describe bloqueo en extensión de rodillas, aumento de la curvatura dorsal, cabeza adelantada y hombros en posición anterior.
Además, refiere poca percepción del abdomen y no nota la zona abdominal activa o tensa, lo que nos orienta sobre una escasa conciencia del músculo transverso abdominal.
Hábitos de vida:
• trabajo sedentario en sedestación
• ausencia de práctica deportiva previa
En la exploración observamos:
En plano frontal:
• valgo calcáneo izquierdo
• disminución del arco plantar interno del pie izquierdo
• valgo de rodillas
En plano sagital:
• cifosis dorsal aumentada
• rectificación cervical
También se detecta inestabilidad pélvica en el test de elevación de pierna recta en decúbito supino, especialmente en el lado izquierdo.
La respiración es predominantemente costal, sin dolor asociado.
En la valoración del suelo pélvico, la paciente presenta buena fuerza y resistencia de los elevadores del ano y buena competencia perineal al esfuerzo. Sin embargo, se detecta cierta hipertonía, con dificultad para relajar la musculatura.
Desarrollo de las sesiones de Pilates
Primera sesión individual
Durante la primera sesión se trabajaron los siguientes aspectos:
• ejercicios propioceptivos de suelo pélvico utilizando el ejercicio conocido como “el ascensor” en posición supina
• aprendizaje de la respiración costodiafragmática
• coordinación entre respiración y activación del transverso abdominal mediante palpación manual
• trabajo de elongación vertebral y mejora de los apoyos corporales en la colchoneta (occipital, zona interescapular, dorsal baja y sacro)
• identificación de la posición neutra de pelvis, así como de la anteversión y retroversión
• toma de conciencia de las estructuras del estrecho inferior de la pelvis (pubis, isquiones y cóccix)
• coordinación entre respiración, suelo pélvico, transverso abdominal y multífidos

Primeras semanas de entrenamiento
Durante las dos semanas siguientes la paciente comienza a asistir a clases colectivas de Pilates suelo, con un grupo reducido de tres embarazadas y una frecuencia de una sesión semanal.
Evolución:
Antes de cada sesión se realiza un ejercicio de percepción corporal. La paciente empieza a ser más consciente de su apoyo plantar, de la posición del bebé y de la activación del transverso abdominal.
La respiración pasa progresivamente de ser predominantemente costal a una respiración más mixta y coordinada, y mejora la capacidad de relajación del suelo pélvico.
Ejercicios realizados:
• calentamiento con respiración y activación de musculatura profunda • ejercicios de suelo pélvico como la onda y contracciones tónicas mantenidas durante 5 segundos
• ejercicios de disociación de miembros superiores e inferiores en decúbito supino
• trabajo de aducción y abducción de cadera para mejorar la estabilidad pélvica • coactivación de cincha abdominal y suelo pélvico en cuadrupedia y decúbito lateral
• estiramientos de cadena posterior: gemelos, isquiotibiales, piramidal, glúteo mayor y aductores .

Evolución al mes de entrenamiento
Tras un mes de actividad se observan cambios positivos en la postura. Se aprecia una ligera reducción de la cifosis dorsal y del adelantamiento de la cabeza, aunque
comienza a aumentar la curvatura lumbar debido al crecimiento abdominal (semana 19).
La paciente refiere un leve dolor en la zona inguinal, compatible con la conocida “redonditis”, causada por la tracción del ligamento redondo del útero. También comienza a notar hinchazón y pesadez en miembros inferiores con la llegada del calor.
Ejercicios realizados:
• trabajo respiratorio y activación de musculatura profunda
• ejercicios de disociación en sedestación, rodillas y cuadrupedia • fortalecimiento con banda elástica de glúteo medio y cuádriceps • ejercicios de puente para activación glútea
• fortalecimiento del tibial anterior y musculatura intrínseca del pie para mantener el arco plantar
• ejercicios de estabilidad con fitball en sedestación y movilidad pélvica sobre el balón
• trabajo con pesas ligeras (1 kg) para tríceps, dorsal y rotadores externos de hombro
El objetivo de este trabajo de miembros superiores es preparar la musculatura necesaria para sostener al bebé durante la lactancia y las actividades diarias tras el parto.
También se enseñan técnicas de masaje en la región inguinal cercana al psoas para aliviar el dolor del ligamento redondo, así como ejercicios circulatorios tipo Buerguer Allen.
Evolución a los dos meses
Tras un periodo de vacaciones de dos semanas, la paciente vuelve a las sesiones con mayor volumen abdominal y aumento de la hiperlordosis lumbar.
A pesar de ello, mantiene una mejor alineación del tronco superior. Refiere ocasionalmente dolor dorsal al tumbarse sobre el lado izquierdo y molestias plantares y en gemelos tras caminar durante las vacaciones.
El programa de ejercicio continúa con:
• ejercicios de fortalecimiento con banda elástica
• trabajo de equilibrio en bipedestación
• ejercicios de control del suelo pélvico en carga
Además se introducen ejercicios respiratorios de Stretching Global Activo (SGA) en posición supina con postura de rana al aire, técnica que permite trabajar la movilidad y la respiración sin comprometer la circulación ni la frecuencia cardiaca en esta etapa del embarazo.
Pilates y fisioterapia durante el embarazo
El ejercicio adaptado durante el embarazo, como el método Pilates, puede ayudar a mejorar la postura, la estabilidad pélvica y el bienestar general de la embarazada.
Un programa adecuado permite:
• prevenir dolor lumbar
• mejorar la movilidad
• fortalecer el suelo pélvico
• preparar físicamente para el parto
• facilitar la recuperación tras el embarazo
En Premium Health & Sport contamos con especialistas en fisioterapia obstétrica y ejercicio durante el embarazo, que ayudan a prevenir molestias y a preparar el cuerpo para el parto de forma segura.
Nuestro objetivo es acompañar a la mujer durante el embarazo para que llegue al parto en la mejor condición física posible y reducir el riesgo de molestias o secuelas posteriores.

Fuente: PHS